Era 15 de marzo de 2019, 7:45 am, mañana tranquila, día de elecciones estudiantiles; me dirigí a mi colegio, la Institución Educativa San Juan Bosco, para disponerme al igual que las demás estudiantes a ejercer el derecho al voto.
Al estar en el colegio me reuní con mis compañeras de curso para dirigirnos al segundo piso donde las alumnas de 10-A y 10-B nos debíamos disponer a hacer una fila a las afueras del salón donde nos correspondía votar, el tiempo se tornó un poco largo, pues ambos décimos contábamos con un solo computador y debíamos ser pacientes con la plataforma.
La espera transcurrió tranquila, cuando llegó mi turno, ingresé al salón, me presenté ante mi compañera del concejo electoral con mi tarjeta de identidad y me autorizó para proceder al computador y poder realizar mi elección.
Luego de esto y de haber esperado a que mis amigas hicieran lo mismo, nos dirigimos a la planta baja, donde pasamos el resto de la mañana estando con la expectativa de quienes serían las estudiantes electas.
Finalmente, pasadas las 11 de la mañana, ya habían resultados, todas las estudiantes fuimos convocadas en el patio salón para darnos a conocer el desenlace de esta situación, el cual terminó siendo: Camila Rojas, del grado 11-A como personera y Sara Jiménez de 10-B como contralora.